viernes, 9 de enero de 2015

La Vida al Viento

Dicen que cada quien es tan feliz como quiere ser. Es verdad, pero una verdad a medias, a nadie lo trata de la misma manera la vida, y a partir de eso se crea la variedad en las personas.
Puedo jurar que si este mundo estuviera lleno de personas como yo seria un mejor mundo, pero no me gustaría vivir ahí, es una utopía que no merezco, y no es porque sea un civil ejemplar, solo hago lo que se debe.
De lo que quiero escribir es sobre la penalizacion y lo mal visto que es ser una persona melancólica, no puedes mal interpretar siempre el sufrimiento, si es tan esencial como la felicidad, lo necesitamos para vivir, ocupamos todas las sensaciones y eso nos hace ser lo que somos.




La vida tiene siempre diferentes matices para todos, somos seres únicos que reaccionamos de maneras únicas, pero siempre esta mal visto el ser una persona apartada, la gente en base a lo poco que sabe de ti genera prejuicios en los cuales puedes encasillarte, y muchas veces no quieres estar ahí. Pero siempre las fuerzas ajenas nos recuerdan lo que somos.
La soledad pesa menos que la compañía muchas veces.
Y nunca se entenderá el porque estamos aquí, siendo nosotros mismos, moviendonos por cuenta propia a lugares frivolos y oscuros, cuando la oscuridad da mas protección que el calor del sol se aprende a querer a la familia, nos perdemos para encontrarnos, para valorar lo que somos y lo que seremos.
Somos todos cosas que no se pueden etiquetar, estamos formados a base de estaciones del tiempo, los seres humanos no podemos vivir siempre en la primavera, es dañino y nos afecta, no existiría ese lado triste que le dio fuerza.



He dicho miles de veces aquí que los extremos no existen, que todos somos grises con preferencia en diferentes escalas, aplicable para casi todo no podemos ser un extremo, no somos tan anchos para no descuidar al otro, estamos conectados para sentir, para movernos en reacciones, para llorar en la tristeza y para reír en la felicidad, de poco a poco exploraremos los grises y descubriremos que todo es parte de todo, el amor y el odio vienen juntos nadie odia odiar y nadie ama a amar, nada es nada, solo son momentos que cambian, son hojas al viento que bailan en el aire  con la felicidad de independizarse del árbol y con la tristeza de una muerte inminente.
La corriente del aire es siempre variada y dependera del momento, algunos bailan mas de lo que la gravedad puede permitir y otros caen desairados sin apenas enajenarse del arriba y el abajo.




Podemos decidir en que oscuridad o luminosidad nos guiamos pero ambas tienen el mismo final, y nadie ríe en la muerte, porque se le teme, se le teme a lo desconocido.
No sabemos que es esto ni lo que sigue, y es valido disfrutar en la tristeza y en la felicidad, todo hace daño en exceso, todo es malo si se come demasiado y malo si apenas se prueba, todo esto complica mucho, la vida tiene el mismo sentido de lo que acabo de escribir, adornar la vida con religiones y creencias, no pasan de ser solo bisutería que apenas decora un espectro amplio que nunca va encontrar su forma, que como una estación prueba la fría nieve y siente el ardiente sol, en pocas palabras la vida es tan indecisa que no merece una definición estándar, solo merece estar de la manera en la que es debido según el aire que nos maneje, cubiertos en el halo gris que mas nos acople, con la firme convicción de pasar de un lado a otro sin descomponer nuestro paradigma insípido, que muestra su emoción por ser decorado por esa simple bisutería que termina irracionalmente por darle sentido a todo, por etiquetar lo que nos etiqueta.



Dejo la canción del día.




Mucha suerte, Yo del futuro...

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